Las Campañas Políticas, ¿funcionan?

Es ya una costumbre que en éstas fechas cada cuantos años vimos gente que no conocemos y que se lanzan a sus campañas políticas en postes, bardas, cercos, periódico y en todos los medios posibles.

A pesar de que recientemente se han modificado tanto la duración de las campañas como el manejo de espacios para las mismas, ¿Qué tan exitosas son las campañas políticas?

Lo primero que deberían saber los candidatos es que a su mercado (votantes) les interesa cada vez menos el qué pueden hacer a cambio de sus votos. Ahora están más interesados en saber qué es lo que han hecho para merecerlos. De acuerdo a un estudio,  aunque nos ponen a los candidatos hasta en la sopa sabemos o recordamos muy poco de ellos, entonces ¿por qué seguir haciendo campañas?

Ahora lo habitual son las campañas donde nos presentan a un personaje no menos irreal que Santa Claus. Vemos golpes de pecho, vemos propuestas recicladas de hasta partidos rivales, vemos “el futuro” cual brujos de Catemaco y lo que nunca vemos es de dónde diablos salió el candidato, qué estudió, que ha hecho en su desarrollo profesional, qué perfil tiene para desempeñar el cargo público para el cual se propone, qué antecedentes tiene con la comunidad, entre otros aspectos fundamentales.

Si las campañas fueran planeadas inteligentemente, se harían de la siguiente manera:
1.- Basadas en la experiencia del candidato, no en lo que dice que puede hacer.
2.- Desarrolladas en lo que la comunidad en general necesita, no directamente en el partido al que pertenece dicho candidato, aunque sea quien lo avale.
3.- Utilizarían la menor cantidad de medios como volanteo, lonas, pancartas, espectaculares y de usarlos deberían ser de material reciclable los cuales tienen bastantes años que existen.
4.- Se enfocarían en propagandas intelectuales como debates públicos y demostración de planes para desarrollo, considerando las condiciones y el acceso del electorado a estos medios.
5.- Usarían de forma inteligente el tiempo aire de los medios audiovisuales publicando en lugar de spots, entrevistas con intelectuales y expertos en política. Lamentablemente, la última reforma electoral hizo más complejo el acceso a radio y televisión, dejando su manejo a cargo del IFE.

Cuando los candidatos nos piden su voto, es como si nos pidieran trabajo. Y como en cualquier trabajo ¿no debemos primero pedir el currículum de dónde, cómo y en qué han trabajado? Sería necesario también conocer las responsabilidades y obligaciones que tiene cada cargo de elección. Entonces basándonos en esta premisa, ¿nos importa si es fotogénico el candidato? O nos importa si va a hacer un buen trabajo. Algún publicista dijo alguna vez:

“La mejor estrategia de campaña para los políticos, es que hagan la menos publicidad posible”.